Remodelación en la Ermita del Calvario

Proceso de las obras

A continuación, vamos a detallar brevemente el proceso y todo el trabajo que se ha realizado en la Ermita del Calvario en los últimos años, desde que hace más de una década comenzáramos con los trabajos de renovación del tejado.

En el pórtico, en la zona de la entrada, se han colocado nuevas ventanas de ventilación adornadas con las cruces de forja, además de alisar la pared como medida estética y renovadora. La puerta principal ha sufrido una importante mejora, con un significativo cambio visual conseguido con un lijado especial y la aplicación de pintura.

En la zona lateral, lo que conocemos como la Sacristía, se ha renovado la instalación eléctrica dotando la misma de nuevas ventanas y más ventilación. Mientras que, en la habitación de los enseres, además de eliminar el famoso tabique que descuadraba el perímetro, se ha implantado solería nueva, instalación eléctrica y levantado de cero un nuevo tabique para crear una cámara de aire que evite humedades.

En la nave principal, o zona central de la Ermita, se han retirado antiguas ventanas, alicatado las paredes e instalado nuevos velarios. Se han rellenado las grietas del techo y canalizado la nueva red de cableado de audio. Además, las paredes, puertas y rejas han sufrido un tratado especial, cambiando su estética y aspecto.

Con la parte de nueva creación, donde antiguamente se encontraba un inmenso patio, se ha conseguido ampliar el edificio en un 50%. La parte inicial de esta zona, que pega a la explanada, se utilizará como almacén para guardar los pasos, así como todo el material que se emplea en las casetas de feria. Recientemente, también hemos construido un altillo para dotar el espacio de más empleabilidad.

La parte central queda integrada en el interior de la Ermita, mientras que la parte del fondo se ha habilitado como sala de juntas y zona de acceso al camarín. Para las escaleras que hemos colocado se ha utilizado una baranda hecha con material del primer paso que tuvo el Cristo, de hierro con filigrana. Justo debajo del camarín se ha saneado el espacio, y lo hemos aprovechado quedando como un pequeño sótano que sirve de desahogo.

La cámara de aire que circundaba el camarín, que estaba solo aireada por una ventana, se ha descubierto y saneado generando un espacio nuevo. Esta zona, lateral derecho conforme miramos desde la explanada, cuenta con resistentes puertas de hierro y la implantación de nuevos pilares para evitar la humedad que llega desde el olivar.

También se ha he hecho desde cero un cuarto de baño, utilizando un lateral de la Ermita. Por último, en el exterior de la Ermita se ha construido una canalización para recoger el agua de lluvia, fijando una base de hormigón en la parte trasera de la Ermita que evite humedades.

Justificación del proyecto de decoración para el camarín del Señor del Calvario

Según las palabras textuales en la presentación de D. Manuel Cubero Baena:

«El planteamiento fue el siguiente: La ermita es el lugar de culto de las imágenes de una cofradía de Pasión, un crucificado, una dolorosa, una imagen de San Juan Evangelista y otra de Santa María Magdalena. Una cofradía seria. Pero aquí también hay misas, bodas y bautizos, que no dejan de ser actos colectivos, alegres y hasta festivos. Así que la decoración, en mi modesta opinión, no debía ser tan sobria y austera como la de una capilla al uso, porque no quería que esto pareciese una cripta, pero tampoco quería que fuese una cosa alegre y desenfadada como para una ermita de Gloria, con romería y fiesta, como hay tantas, porque no lo es. Había que buscar un equilibrio entre ambas cosas y mirando que no perdiera el carácter de una ermita de pueblo.

La diferencia entre el espacio curvo del techo y las paredes rectas me dió una idea. Vamos a generar una parte, la del techo, con un carácter más celestial, más luminosa. Que de alguna manera represente la liturgia, lo divino, lo inmortal. Y otra, la de las paredes, más devocionaria, más humana y terrenal.

En el techo entre adornos coloridos y un guiño cariñoso a la banda, iban en principio las figuras de los cuatro Evangelistas, como guardianes y fedatarios de la doctrina de Cristo. Los nervios llenos de estrellas para acentuar ese carácter celestial de la bóveda y en el centro el antiguo plafón dorado y enriquecido para darle unidad y peso al conjunto. Al final, cambiamos las figuras de los evangelistas por los símbolos,el tetramorfos, porque pensamos que las figuras podían competir con la imagen del Señor y restarle protagonismo. En el octante de encima del arco, por dentro, hemos puesto unos versos de D. Miguel de Unamuno, como reconocimiento a todos los que han participado en este sueño.

En la divisoria entre la bóveda y la pared, como nexo de unión entre las dos partes, aparecen simbolos de Cristo, que nos hablan de su grandeza, de su bondad y de su amor por los hombres.

En el centro, como el eje que vertebra toda la decoración, la filacteria: «ET LUX AMORI IN TENEBRIS LUCET» – Y LA LUZ DEL AMOR BRILLA EN LAS TINIEBLAS. Mirad, el Cristo del Calvario es el depositario de gran parte de la devoción de este pueblo y es la imagen a la que los mencianos acudimos cuando la vida se nos tuerce, cuando llega la enfermedad, el dolor y el miedo. Venimos a Él en busca de refugio, de esperanza, de luz, de la luz de su Amor. De ahí que eligiera esta frase para que ocupe el lugar preeminente en el conjunto.

Debajo, en cada uno de los vanos y sobre fondo negro, dos tablas. Es otro ambiente, más sobrio, vertical y alargado, oscuro. Entre un fondo de tinieblas destellan luces, que son las luminarias con las rogativas y súplicas de los fieles, adornadas con su fé y devoción.

Llegamos al suelo. Lo primero era que quitar el monte de piedras. Fué necesario, porque si no era imposible desenvolverse. Costó trabajo y algunas lágrimas. Se ha pensado reconstruir el monte con las mismas piedras fuera de la ermita y poner en él tres cruces, las «Tres Marías», que antiguamente adornaban la entrada a la explanada. Las losas, de dos colores, están dispuestas de forma concéntrica para atraer la atención a la base de la cruz. Así, sin piedras yo creo que el conjunto está mejor proporcionado y la imagen del Señor queda más nítida y también más asequible. Francis y su sobrino Juli han montado un sistema de iluminación para todo el camarín que habrá que probar y afinar, pero eso tiene que ser cuando el Señor esté aquí. Está pendiente también hacerle una peana a la cruz, pero como es una pieza relevante que habrá que encargar, conviene pararse y pensarla bien.

Adornan el camarín y el arco un grupo de angelitos que llenarán de ternura la presencia del Señor y que le darán calor y compaña en las frías noches de invierno. Se ha hecho mirando siempre que el conjunto resulte armónico, equilibrado y donde todo esté al servicio de la imagen del Cristo del Calvario.»

Para finalizar dejamos la entrevista realizada al Hermano Mayor, Salvador Cubero, y a Manuel Cubero en Onda Mencía Radio.